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Las revistas de divulgación científica en la Argentina Adaptado de "LA IMPORTANCIA
POLITICA DE LA DIVULGACION Y DIFUSION CIENTIFICA Y TECNOLOGICA",
por
A veces se observan afirmaciones grandilocuentes o dificiles de sostener
en cuanto a volúmenes de divulgación ("..la Revista XXX, con
80.000 ejemplares de venta mensuales") o confundiendo publicaciones
científicas serias -ya sean de divulgación básica o de nivel
profesional, como Ciencia e Investigación, Ciencia Nueva, QUID y Ciencia
Hoy- con revistas sensacionalistas y pseudocientíficas, como la
desaparecida revista 2001 de los años '60 o la más actual Conozca Más.-
Al igual que el resto del llamado sistema científico-tecnológico, las actividades de divulgación y difusión de Ciencia y & Tecnología (C&T) han sufrido las consecuencias de las constantes crisis políticas y económicas. Un relevamiento de las revistas publicadas y distribuidas en nuestro medio (ver Tabla A ) nos muestra que de los 454 títulos registrados por la Asociación Argentina de Editores de Revistas, sólo cinco (1,1 %) están dedicadas a la divulgación de actividades de C&T (Ciencia Hoy, Conozca Más, Descubrir, Ecuación y Muy Interesante). En esta lista se consideran solamente aquellas publicaciones periódicas que son distribuidas en los quioscos del país. No se incluyen, los boletines, publicaciones institucionales, y otros de escasa tirada. Tampoco, se tienen en cuenta las revistas especializadas como Anales de la Asociación Química Argentina, Boletín de la Asoc. Arg. de Astronomía, Desarrollo Económico, I+D, Redes, Sociedad, etc. En los últimos treinta años, a las llamadas revistas científicas de divulgación 1(Ciencia e Investigación, Ciencia Nueva, QUID y Ciencia Hoy), les ha sido difícil garantizar una continuidad y regularidad en su publicación. Como se ha señalado, el nivel de complejidad del vocabulario utilizado en las mismas es altamente restrictivo para un público más general. Sus tiradas son (o fueron) relativamente pequeñas (algunos miles de ejemplares), tienen (o tuvieron) escaso apoyo publicitario (~6% en Ciencia Hoy contra ~25% en Conozca Más, estimados sobre la base de los últimos números de 1995), lo que impone que su edición quede supeditada al auxilio económico de subsidios de entidades oficiales y fundaciones privadas. Este segmento de mercado es completado por la importación de revistas extrajeras como Scientific American (y su traducción Investigación y Ciencia), Mundo Científico (traducción de La Recherche), etc.
Por otra parte, al igual que en otros países, desde mediados de la década de los ochenta se publican en la Argentina, una serie de revistas populares de ciencia (Muy Interesante, Conozca Más, Descubrir). En ellas, no solamente el lenguaje empleado en sus artículos está por debajo del umbral de los periódicos, sino que también la calidad de los mismos suele ser deficiente. En muchos casos se confunde las actividades de ciencia con la pseudociencia, terminando por "desinformar" y confundir a la opinión pública. Este segmento de "complejidad" es completado por un número creciente de publicaciones extranjeras (Conocer, Discover, The Sciences, Omni, etc) y otras más específicas (Astronomy, Psychology Today, Revista de Arqueología, Sky & Telescope, Tribuna de Astronomía, Universo, etc), incluyendo una cantidad cada vez más creciente de títulos vinculados a la computación. En cuanto a los datos sobre su circulación no están desagregados y solo podemos hacer estimaciones. Las revistas incluidas en la primera categoría (Ciencia Hoy, Investigación y Ciencia, Mundo Científico y Scientific American) tienen ventas aproximadas a unos 5000-6000 ejemplares por número. Estos valores totalizan entre 210 y 252 mil ejemplares anuales (para el conjunto de las 4 revistas) o sea, aproximadamente, el 0,1% del total de revistas que circularon en Argentina en 1994. Con respecto al segundo grupo (revistas populares de ciencia) sus tiradas rondan entre 60 y 100 mil ejemplares mensuales2, lo que implica cantidades anuales, para el conjunto, que oscilan entre 2,16 y 3,6 millones de ejemplares (entre 1 y 1,6% del total de revistas vendidas en 1994). Por otra parte, durante la década del noventa, los tres
diarios de mayor circulación en Argentina (Clarín, La Nación y Página 12)
comenzaron a publicar suplementos semanarios dedicados a la ciencia y la
tecnología. La calidad de los mismos no es uniforme. La mayoría de las notas
suelen ser escritas por colaboradores externos y/o compradas al exterior.
(a) Porcentaje sobre la base de los títulos del primer año
de publicación. Tal vez, en el ámbito local, una de las experiencias más exitosas ha sido el Programa de Divulgación Científica, encabezado por el Dr. Enrique Belocopitow, en funcionamiento desde 1985. Este programa otorga un número limitado de becas a graduados en ciencias y en periodismo, para que adquieran formación -a través de cursos especializados- para la divulgación de temas de C&T. Muchos de ellos realizan pasantías en centros de investigación y universidades. En estos diez años, mediante este programa que funciona en la Fundación Campomar, se han logrado publicar varios miles de notas de C&T, en diarios y revistas argentinas. Otro programa de características similares funciona en el Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires. Mencionaremos aquí, tan sólo un ejemplo de los resultados inesperados que se pueden generar tras una adecuada política de difusión en C&T. En 1986, el Premio Nobel de Física fue concedido a los inventores del microscopio de efecto túnel. Una alumna del curso de periodismo científico dictado por el Dr. Belocopitow3, se relacionó durante la reunión anual de la Asociación Física Argentina, con un investigador argentino que trabajaba en temas afines. Esto motivó la publicación de sendos reportajes en Clarín y Ámbito Financiero. Esas notas llamaron la atención de los directivos del INTI, de la SECyT y de un grupo empresario local. Como consecuencia de la acción mancomunada de estos sectores, se proporcionaron los fondos y el apoyo logístico para la construcción de un microscopio de efecto túnel en la Argentina. En noviembre de 1987, el primer prototipo fabricado en el INTI ya estaba en funcionamiento, inclusive con mejoras innovativas respecto al modelo original de diseño extranjero. Este resultado motivó una nueva nota en Clarín, la cual, a su vez, permitió el acercamiento, al equipo constructor, de un grupo de empresarios interesados en su comercialización en Italia. Este es uno de los mejores ejemplos de la importancia estratégica de una buena política de divulgación científica.
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