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¿QUE SON LAS PSEUDOCIENCIAS?
(Como la alquimia, la homeopatía, la astrología, la caracterología,
el estudio del "aura" y "chakras", la radiestesia y los
péndulos, las hadas y duendes, el tarot, los amuletos y los talismanes, las flores
de Bach, la gemoterapia, la parapsicología, etc.)
Cómo reconocer una disciplina científica de otra que NO lo
es.
(Materia del autor y artículos adaptados de www.dios.com.ar,
de Alejandro Agostinelli, del periódico argentino "La Nación" del
19-02-2001 y de ASALUP)
-MATERIAL INTERESANTE PARA TODA PERSONA INTELIGENTE Y CURIOSA-
(Aunque debo reconocer que por oponerme a creencias firmemente arraigadas pero
no por eso menos falsas, escribir esta página me ha acarreado algunos enemigos)
Es necesario respetar las creencias de todo el
mundo, y es necesario aclarar que no ataco las creencias de nadie, sino que este
es nada más que un pequeño aporte para evitar que la gente buena y bien
intencionada pierda su tiempo, su dinero, su salud y hasta su esperanza en manos
de inescrupulosos mercaderes.- Todos hemos visto a personas honestas en
manos de gente no tan buena, o destinando su esfuerzo y dinero en falsos
tratamientos que no hacen más que hacerles perder un tiempo precioso, sobre
todo cuando de salud se trata.

En lo tocante a la ciencia, la autoridad de un
millar no es superior al humilde razonamiento de una sola persona.
Galileo Galilei (1564-1642) Físico y astrónomo italiano.
La ciencia, a pesar de sus progresos
increíbles, no puede ni podrá nunca explicarlo todo. Cada vez ganará nuevas
zonas a lo que hoy parece inexplicable, pero las rayas fronterizas del saber,
por muy lejos que se eleven, tendrán siempre delante un infinito mundo de
misterio.
Gregorio Marañon (1887-1960) Médico y escritor español.

Si bien hay excelentes científicos que son capaces de mantener fuertes
creencias religiosas, muchos de esos científicos interpretan el relato de la Creación según el Génesis
del mismo modo en que lo hizo Isaac Newton en una carta de 1681 dirigida a
Thomas Burnett:
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"Así como Moisés... describió las
realidades en un lenguaje artificialmente adaptado al sentido de lo
vulgar... donde las causas naturales son medios utilizados por Dios para
instrumentar sus trabajos, (...) no las considero suficientes para
sustentar toda su Creación..." |
Del mismo modo, la mayoría de los científicos cristianos encuentran
perfectamente aceptable que el estudio de los orígenes pueda explicar la
Creación mediante las leyes naturales que Dios pudo usar para
"instrumentar sus trabajos", como decía el buen Newton...
Por ejemplo, a ningún biólogo le caben dudas acerca de lo
incompleto que es el registro de fósiles elaborado y disponible en el mundo del
conocimiento científico, pero gracias a ese tipo de pruebas parciales y
perfectibles mediante la investigación cotidiana y sostenida, al menos poseemos
una idea general de las formas de la Evolución.
Por lo tanto, pretender que
esta falta de "eslabones informativos" en el material relativo a la
biología general sea prueba suficiente para sostener que la moderna Teoría de
la Evolución es falsa, va un poco lejos en la especulación... Y mucho
más ante la abrumadora evidencia que avala a la citada Teoría.-
De todos modos, esa falencia en las cadenas fósiles parece ser más que
suficiente para que algunos religiosos escriban miríadas de justificaciones intentando
sustentar teorías creacionistas ante quienes no comparten sus creencias de modo
totalmente dogmático, como si la Ciencia debiera modificarse de acuerdo a la
Fe.-
G. Descalzo.-

Para el notable epistemólogo argentino Mario Bunge, las
pseudociencias (ó "seudociencias") son nada más que "un montón de
macanas que se venden como ciencia" y son como las pesadillas ante la luz del
día; según Bunge, "las pseudociencias se desvanecen cuando se las examina a la luz de la
ciencia".
En este breve artículo el propio Mario Bunge explica por qué.
¿QUE SON LAS PSEUDOCIENCIAS?
Por Mario Bunge
Una pseudociencia es un montón de macanas que se venden como ciencia.
Ejemplos: alquimia, astrología, caracterología, comunismo científico,
creacionismo científico, grafología, ovnilogía, parapsicología, etc.-
Se la reconoce por poseer al menos un par de las siguientes características:
 | Invoca entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles al examen
empírico, tales como fuerza vital, alma, superego, creación divina,
destino, memoria colectiva y necesidad histórica. |
 | Es crédula: no somete sus especulaciones a prueba alguna. Por
ejemplo, no hay laboratorios homeopáticos ni psicoanalíticos. Corrección:
en la Universidad Duke existió en un tiempo el laboratorio parapsicológico
de J. B. Rhine; y en la de París existió el laboratorio homeopático del
doctor Jacques Benveniste, pero ambos fueron clausurados cuando se
descubrió que habían cometido fraudes. |
 | Es dogmática: no cambia sus principios cuando fallan, ni como
resultado de nuevos hallazgos. |
 | No busca novedades, sino que queda
atada a un cuerpo de creencias. Cuando cambia lo hace solo en detalles y
como resultado de disensiones dentro de la grey. |
 | Rechaza la crítica, matayuyos normal en la actividad
científica, alegando que es ella motivada por dogmatismo o por resistencia
psicológica. Recurre pues al argumento o falacia ad hominem en lugar del
argumento honesto. |
 | No encuentra ni utiliza leyes generales. Los científicos, en
cambio, buscan o usan leyes generales. |
 | Sus principios son incompatibles con algunos de los principios más
seguros de la ciencia. Por ejemplo, la telekinesis contradice el
principio de conservación de la energía. Y el concepto de memoria
colectiva contradice la perogrullada de que solo un cerebro individual
pueden recordar. |
 | No interactúa con ninguna ciencia propiamente dicha. En
particular, ni psicoanalistas ni parapsicólogos tienen tratos con la
psicología experimental o con la neurociencia. A primera vista, la
astrología es la excepción, ya que emplea datos astronómicos para
confeccionar horóscopos. Pero la astrología toma sin dar nada a cambio. Las
ciencias propiamente dichas forman un sistema de componentes
interdependientes. |
 | Es fácil: no requiere un largo aprendizaje. El motivo es que no se
funda sobre un cuerpo de conocimientos auténticos. Por ejemplo, quien
pretenda investigar los mecanismos neurales del olvido o del placer tendrá
que empezar por estudiar neurobiología y psicología, dedicando varios
años a trabajos de laboratorio. En cambio, cualquiera puede recitar -como
muchos psicoanalistas latinoamericanos- el
dogma de que el olvido es efecto de la represión, o de que la búsqueda del
placer obedece al "principio del placer". Buscar conocimiento
nuevo no es lo mismo que repetir o siquiera inventar fórmulas huecas,
las haya enunciado quien sea, Freud, Lacan o quien fuere. |
 | Sólo le interesa lo que pueda tener uso práctico, no busca la verdad
desinteresada, ni admite ignorar nada, sino que una pseudociencia
siempre tiene explicaciones para todo. Pero
sus procedimientos y recetas son ineficaces por no fundarse sobre
conocimientos auténticos. Al igual que la magia, tiene aspiraciones
técnicas infundadas. |
 | Se mantiene al margen de la comunidad científica. Es decir, sus
cultores no publican en revistas científicas ni participan de seminarios ni
de congresos abiertos a la comunidad científica. Los científicos, en
cambio, someten sus ideas a la crítica de sus pares: someten sus artículos
a publicaciones científicas y presentan sus resultados en seminarios,
conferencias y congresos. |
APRENDIZAJE EMOCIONAL
Veamos en un ejemplo real cómo obran los científicos cuando abordan problemas
que también interesan a los pseudocientíficos.
En 1998 los psicobiólogos J. S.
Morris, A. Ohman y R. J. Dolan publicaron en la célebre revista Nature un
trabajo sobre aprendizaje emocional consciente e inconsciente en la amígdala
humana. Ya que este artículo trata de emociones conscientes e inconscientes,
parecería que debiera interesar a los psicoanalistas. Pero no les interesa
porque los autores estudiaron el cerebro, mientras que los analistas se ocupan
del alma: ellos no sabrían qué hacer con cerebros, ajenos o propios, en un
laboratorio de psicobiología.
Pues bien, la amígdala cerebral es un órgano diminuto pero evolutivamente
muy antiguo, que siente emociones básicas tales como el miedo y la furia. Dada
la importancia de estas emociones en la vida social, es fácil imaginar los
trastornos de conducta que sufre una persona con una amígdala anormal, ya sea
atrofiada o hipertrófica. Si lo primero, no reconocerá signos peligrosos. Si
lo segundo, será propensa a la violencia.
La actividad de la amígdala cerebral puede registrarse mediante un escáner
PET. Este aparato permite detectar objetivamente las emociones de un sujeto en
cada lado de su amígdala. Sin embargo, tal actividad emocional puede no aflorar
a la conciencia. O sea, una persona puede estar asustada o enojada sin
advertirlo. ¿Cómo se sabe? Agregando un test psicológico a la observación
neurobiológica. Por ejemplo, si a un sujeto normal se le muestra brevemente una
cara enojada y enseguida después una cara sin expresión, informará que vio la
segunda pero no la primera. ¿Represión? Los científicos citados no se
contentaron con bautizar el fenómeno. Repitieron el experimento, pero ahora
asociaron la cara enojada con un estímulo negativo: un intenso y molesto “ruido
blanco”, es decir, no significativo. En este caso, la amígdala fue activada
por la imagen visual, aun cuando el sujeto no recordara haberla visto. O sea que
la amígdala cerebral “sabe” algo que ignora el órgano de la conciencia
(cualquiera que éste sea). En principio, con el método que acabo de describir
escuetamente, se podría medir la intensidad de una emoción. Por ejemplo, se
podría medir la intensidad del odio que, según Freud, un varón siente por su
padre. Sin embargo, antes de proceder a tal medición habría que establecer la
existencia del complejo de Edipo. Pero éste no existe, como lo mostraron las
extensas investigaciones de campo del profesor Arthur P. Wolf condensadas en su
grueso tomo Sexual Attraction and Childhood Association (Stanford University
Press, 1995).
Las pseudociencias son como las pesadillas: se desvanecen cuando se las
examina a la luz de la ciencia. Pero, mientras tanto, infectan la cultura y
algunas de ellas son de gran provecho pecuniario para sus cultores. Por
ejemplo, un psicoanalista latinoamericano puede ganar en un día lo que su
compatriota científico gana en un mes. Lo que refuta el refrán “no es
oro todo lo que reluce”.
Mario Bunge © 2001 Primera publicación: Diario “La Nacion”,
19-02-2001
Son vanas y están plagadas de errores las ciencias que no han nacido del
experimento, madre de toda certidumbre.
Leonardo Da Vinci (1452-1519) Pintor, escultor e inventor italiano.

Laboratorio Homeopático Benveniste, Francia (adaptado
de ASALUP por G. Descalzo)
La homeopatía es la más exitosa de las pseudociencias, tanto por su
inserción en la sociedad, como por su escala industrial.
En 1988 se publicó en la revista Nature un paper del Dr. Jaques Benveniste,
un muy reconocido investigador francés, afirmando que había logrado evidencia
científica de la “memoria del agua”.
El principio fundamental de la homeopatía es que lo similar cura lo similar.
Una intoxicación, por caso, podría ser curada por la misma sustancia tóxica
causante de la enfermedad. Pero es claro que esa sustancia tóxica deberá ser
administrada en mínimas cantidades.
Por ejemplo, si usted se emborracha con whisky, lo mejor que puede hacer a la
mañana siguiente para que se le pase la resaca, es beber ese mismo whisky, sólo
que diluido en agua. ¿En qué proporción? Bueno, puede comenzar con 1 parte de
whisky en 99 partes de agua, y tendría una solución 1C. No se detenga y repita
la operación: 1 parte de solución 1C en 99 partes de agua. Habrá obtenido una
solución 2C. Puede llegar hasta 30C, lo que mueve a preguntarnos... ¿cuántas
moléculas de whisky nos quedarían? Muy pocas, seguramente, o incluso ninguna. En
12C, por ejemplo, la relación es de una gota de whisky en todo el océano
Atlántico.
Entonces, ¿cómo una solución 30C, digamos, puede tener algún efecto?
Porque el agua "se acuerda"; según dicen los homeópatas, el agua
"tiene memoria" y retiene de
alguna manera -totalmente inverosímil- las capacidades de (en este caso) el
whisky.
Una verdadera tontería, sin ninguna duda.
Claro que Benveniste no utilizó whisky en sus experimentos, sino antisuero
anti-IgE, el cual aun disuelto, transformado en “agua homeopática”, podía,
según él, activar a los basófilos (células de la sangre involucradas en las
alergias, especialidad de Benveniste) para que liberaran de sus citoplasmas los
gránulos de histamina, una sustancia que provoca los síntomas alérgicos. Para
identificar a los basófilos no activados, se agrega un colorante que los torna
azules.
Pero el editor de Nature, Sir John Maddock, en vista de la afirmación
extraordinaria de Benveniste (que -de ser cierta- contradiría las leyes de la
química), le puso una condición para publicar sus pretendidos resultados: la
condición fue que
le permitiera visitar su laboratorio junto con dos observadores imparciales y
que reprodujera sus experimentos frente a ellos. Benveniste aceptó.
Maddock convocó, entonces, a Walter Stewart, científico y refutador de
embustes, y al conocido James Randi, mago
profesional, escéptico y súper refutador de embustes.
La prueba se llevó a cabo en julio de 1988. El primer intento fue un éxito
para Benveniste. Pero luego Maddock pidió que se rehicieran los experimentos,
pero esta vez sin que Benveniste ni sus ayudantes supieran cuáles tubos de
ensayo contenían agua normal y cuáles agua homeopática.
Randi y Stewart sellaron las ventanas del laboratorio y pegaron al techo el
trozo de papel en el que estaban anotados las claves de identificación de los
tubos. Esto no le gustó nada a Benveniste y menos todavía que Randi hiciera
trucos de magia para “alivianar la atmósfera”, según sus palabras.
Esta vez la experiencia falló, una y otra vez. Benveniste -luego de que Maddock calificara
sus afirmaciones de pseudocientíficas- perdió toda su reputación como
investigador. Sólo pudo atinar a acusar a los miembros del equipo de "cazadores
de brujas" y "mccarthystas".
Mirá como tiemblo... Cada vez que se pone en evidencia a un charlatán pasa
lo mismo: el charlatán trata de "rotular"a quienes lo han
desenmascarado.

Mario
Bunge
Breve
semblanza de su obra y personalidad
Material
recopilado y adaptado por G.D., básicamente desde trabajos de
A.Agostinelli. |
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Mario Bunge nació en Buenos
Aires en septiembre de 1919.
Físico, filósofo y epistemólogo argentino, además
de humanista. Es reconocido también por expresar públicamente su
postura contraria a las pseudociencias, entre las que incluye al
psicoanálisis y la homeopatía, además de sus contundentes críticas
contra corrientes filosóficas como el existencialismo (incluyendo a
filósofos como Martin Heidegger y Edmund Husserl), el posmodernismo, la
hermenéutica y el feminismo filosófico. Tal vez su obra más
importante son los ocho tomos de su Tratado de filosofía básica
(Treatise on Basic Philosophy).
Interesado en la filosofía de la física, Bunge comenzó sus estudios
en la Universidad Nacional de La Plata, graduándose con un doctorado en
ciencias físico-matemáticas en 1952. El tema de su tesis doctoral
versó sobre El Spin del Electrón Relativista. Allí, y en la
Universidad de Buenos Aires, fue profesor de física teórica y
filosofía desde 1956 hasta 1966 cuando, insatisfecho con el clima
político de su país, tomó la decisión de emigrar. Por unos pocos
años enseñó en universidades de México, Estados Unidos y Alemania.
En 1966 se instaló en Montreal, Canadá, donde enseña en la
Universidad McGill desde entonces.
Sus principales intereses son la epistemología, filosofía de la mente
y filosofía de las ciencias sociales. Su libro La ciencia, su
método y su filosofía (1960), donde introduce las bases del
método científico y su aplicación en el campo del saber, ha llegado a
ser un clásico en su género. Si se desea obtener una perspectiva
profunda de su concepción filosófica sin pasar por el extenso Treatise,
posiblemente la opción más recomendable sea su manual La
investigación científica, publicado por primera vez en inglés en
1967, cuya traducción ha sido reimpresa con correcciones por Siglo XXI
Editores de México, en 2000.
Mario Bunge ha sido honrado en varias ocasiones con doctorados honoris
causa otorgados por instituciones como la Universidad de Salamanca
(España) en 2003 y la Universidad Nacional de La Plata (Argentina).
También recibió el Premio Príncipe de Asturias en 1982.
Actualmente es Frothingham Professor of Logic and Metaphysics en
McGill University, Montreal, Canadá.
(Wikipedia) |
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Su perspectiva general se adscribe al realismo epistemológico
no ingenuo y al materialismo ontológico de tipo metodológico. En
1982, fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de
Humanidades. Nació en la ciudad de Florida, Buenos Aires, el 21 de
setiembre de 1919, hijo del médico y diputado socialista Augusto Bunge
y la enfermera alemana María Schreiber.
Aunque emparentado por vía paterna a una familia muy influyente
(creadores del grupo Bunge y Born, que luego se convertirá en un
holding multinacional), él pertenece a una rama modesta de la familia y pasa gran
parte de su infancia en un ambiente semirrural, dedicándose incluso a
tareas agrícolas. Cursa la primaria en “El Niño Argentino Modelo”.
Comenzó el ciclo secundario en el Colegio Nacional de Buenos Aires,
estudios que abandonó decidiendo rendir el resto de los exámenes
libres. Cursó el primer año de la Licenciatura en Ciencias Químicas
en la Universidad de Buenos Aires. Sin embargo, pronto descubrió que su
vocación estaba en la física, dejando esta carrera y matriculándose
en la Licenciatura en Ciencias Fisicomatemáticas en la Universidad de
La Plata, donde se graduó en 1943. Paralelamente estudió Filosofía
por su cuenta y a través de cursos en la facultad de Filosofía y
Letras de la UBA.
En 1938 fundó la Universidad Obrera Argentina, institución donde por
tarifas apenas suficientes para el mantenimiento los trabajadores de
distintas actividades recibían capacitación técnica y sindical
(Arturo Frondizi, abogado del diputado Bunge, dictó la materia
“Derecho Gremial”.) La UOA fue cerrada en 1943 por el secretario de
Trabajo y Previsión, coronel Juan Domingo Perón.
En 1940 contrajo matrimonio con la arquitecta Julia Molina y Vedia,
bastante mayor que él, madre de sus dos hijos mayores Mario (matemático)
y Carlos (físico.) La vocación de Mario por la técnica se frustró
durante el gobierno peronista cuando un clérigo le impidió ingresar en
el industrial Otto Krause por considerar a ese destino inaceptable
"para el hijo de una familia aristocrática".
El año en que se cerró la Universidad Obrera, Bunge fundó la revista
filosófica Minerva. En las elecciones de 1946, Bunge integró
listas de la coalición “Unión Democrática”
Uno de sus docentes -el doctor Ernesto Sábato- lo puso en contacto con
un científico emigrado de la Europa de posguerra, el físico
austroitaliano Guido Beck. Bajo su dirección completará en 1952 la
tesis que le vale el doctorado, sobre “Cinemática del Electrón
Relativista”. Durante su ciclo de posgrado, recibió la beca
“Ernesto Santamarina”, administrada por el doctor Bernardo Houssay,
con quien debía entrevistarse regularmente.
Bunge conoció a quien será su segunda esposa, la estudiante Marta
Cavallo. Más tarde, Marta se doctoró en matemática, especializándose
en topología.
Tras el derrocamiento de Perón, Bunge ocupó un papel protagónico
en la reestructuración de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
de la Universidad de Buenos Aires, que -entre 1957 y 1966- viviría
su llamada “Edad de Oro”. Junto con Manuel Sadosky y Rolando García
constituyó un equipo con gran habilidad para concebir y hacer avanzar
proyectos progresistas. En esta época impulsó la carrera del bachiller
agrimensor Gregorio Klimovsky.
DE CIENCIA Y FILOSOFÍA
En 1959 Bunge publicó “Causalidad”, un estudio sobre el
determinismo en la ciencia con especial énfasis en el determinismo
causal, del que da una definición muy precisa, diferenciándolo de
otras categorías de determinación que en análisis previos eran
confundidas con él, llevando a falsos debates.
Durante este período, Bunge enseñó filosofía de la ciencia en
Argentina y Uruguay. Sin embargo, al producirse en 1963 el conato de
guerra civil entre las facciones del ejército denominadas “Azules”
y “Colorados”, decidió emigrar. Primero se dirigió a la
universidad de Delaware, en los Estados Unidos, pero allí se
encuentra con un ambiente intolerante: los universitarios están
virulentamente a favor de la intervención en Vietnam, descubriendo con
perplejidad que sólo comienzan a oponerse cuando -años más tarde- el
gobierno recluta estudiantes. Otras consideraciones también lo
impulsan: sabe que los hijos de su segundo matrimonio, de nacer en el
Norte, pueden llegar a ser reclutados. Entonces, acepta una invitación
de una universidad alemana. Allí permaneció más de un año hasta que
recibió una invitacion de la Universidad McGill, el centro académico
anglófono más importante del Québec, Canadá.
Bunge se instaló en Montréal en 1966, y allí nacen sus dos hijos de
su segundo matrimonio: en 1966 Eric (actualmente arquitecto) y en 1974
Silvia (neurofisióloga.) Desde entonces ocupa la cátedra Frothingham
de Fundamentos y Filosofía de la Ciencia, donde convergen estudiantes
de diversas disciplinas. Enemigo declarado de los exámenes, promueve
la formación de equipos y la realización de trabajos de investigación.
Allí publica a un ritmo febril (su obra suma centenares de volúmenes),
que incluye la elaboración de su monumental “Tratado de Filosofía Básica”,
compuesto por ocho libros repartidos en nueve tomos que aparecen
entre 1974 y 1989, cubriendo desde Ontología hasta Ética. Durante
este tiempo interviene en importantes debates científicos, como el del
mecanismo de aprendizaje, donde con Hebb y Bindra adhiere a la hipótesis
de la plasticidad sináptica. Como lo hacía desde los 18 años, ataca
al psicoanálisis. Escribe “Filosofía de la Economía”, donde
intenta axiomatizar la economía e identificar sus principales
problemas. Aunque es atacado por algunos economistas, entre ellos también
se gana partidarios. Un gran publicista de esta obra es su amigo, el
fallecido economista Raúl Prebisch, cofundador de la CEPAL.
FILÓSOFO DE CABECERA
En 1982 recibió el premio “Príncipe de Asturias” a la comunicación
social. Ocupó incontables cátedras como profesor visitante en Europa y
Norteamérica. Diversas universidades en todo el mundo le confirieron
unos veinte doctorados honoris causa. A instancias del filósofo
humanista Paul Kurtz, comenzó a participar en los debates propuestos
por organizaciones racionalistas para desmitificar las falsas ciencias,
integrando desde fines de los ’70 el CSICOP (Commitee of the
Scientific Investigation for Claims of the Paranormal) [Comité para la
Investigación Científica de las Afirmaciones Paranormales], devenida
en la organización escéptica más influyente del mundo. En 1991, a
instancias de Alejandro J. Borgo, se unió con entusiasmo a la Fundación
CAIRP (Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia), disuelta por sus fundadores en 2001. También comenzó a
abordar otras disciplinas científicas, publicando en 1987 “Filosofía
de la Psicología”, con el psicólogo colombiano Rubén Ardila y, en
1997 “Fundamentos de Biofilosofía”, con el zoólogo y escéptico
alemán Martin Mahner. A fines de los ’90 su interés se centró en
las ciencias sociales, publicando “Ciencias Sociales en Discusión”
y “Buscando la Filosofía en las Ciencias Sociales”.
Su “Diccionario de Filosofía” (Ed. Siglo XXI, México, 2001)
horrorizó a los filósofos serios porque no sólo pontifica sin
atenuantes desde su personal punto de vista sobre las más diversas
cuestiones, sino que se toma en solfa temas a menudos tratados con
aridez. Entre las primeras entradas, por ejemplo, leemos “Académico
[trabajo]: Una obra intelectual de interés muy limitado, que
probablemente sirve más para el progreso en la carrera de su autor que
para el conocimiento humano. Cuando un número significativo de eruditos
se dedica a un trabajo de este tipo, se tiene una industria académica”.
En el diario Página/12, el crítico cultural Daniel Link destacó,
con el mismo sarcasmo que le cuestiona -o no...-, que esta obra es un "compendio
de caprichos”, desvalorizando su utilidad en relación con el
diccionario del mismo título de José Ferrater Mora. “Pero el
Diccionario racioempirista de Bunge -agrega- es infinitamente más
inteligente y, sobre todo, mucho más estimulante.”
Psicoanalistas, astrólogos y promotores de pseudociencias no quieren a
Bunge. Tendrán sus motivos para no simpatizar con él, que no serán
analizados aquí. Lo cierto es que su obra intelectual fue elogiada por
quienes sí lo leyeron. Por ejemplo, científicos destacados como el
neurofisiólogo Vernon Mountcastle, quien lo llamó “el filósofo
de cabecera del científico activo”. Desarrollada por sus discípulos
filosóficos Cohen, Agassi y Mahner, e incluso plagiada por el filósofo
y matemático Imre Lakatos, Mario Bunge es un espíritu inquieto que -más
por la vehemencia con que expone sus convicciones que por el peso de sus
argumentos- se ganó a pulso legiones de enemigos, un minúsculo
grupo de seguidores y la admiración silenciosa de algunos críticos que
-incluso desde el disenso- celebran su brillante inteligencia y su
fecunda perseverancia intelectual.
(Adaptado de www.dios.com.ar,
de Alejandro Agostinelli)
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ESTIMADO LECTOR, CUIDE SU SALUD, ES UN CONSEJO SANO: SI
ALGUNA VEZ ALGUIEN LE OFRECE UN TRATAMIENTO MEDICO 'ALTERNATIVO' O
'COMPLEMENTARIO' A LA MEDICINA TRADICIONAL (CIENTÍFICA) Y LE DICE QUE PARA QUE
ESE TRATAMIENTO FUNCIONE USTED DEBE CREER EN EL, PIENSELO DOS VECES...
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